La vida secreta del arrecife: las funciones del bentos y el zooplancton.
Primer capítulo
El acuario marino de arrecife L representa uno de los ecosistemas más fascinantes y complejos de recrear y mantener. Para tener éxito, es esencial comprender en profundidad las dinámicas ecológicas y biológicas que rigen este delicado entorno.
El desafío consiste en recrear las condiciones bióticas y abióticas óptimas para la vida marina, incluidos los equilibrios metabólicos, la biodiversidad, la química del agua y la luz.
Cualquier fluctuación puede causar daños irreparables a los organismos que lo habitan.
Por eso es esencial comprender la función ecológica de la fauna bentónica y del zooplancton, y cómo contribuyen al equilibrio del acuario.
Bentos y zooplancton: pilares del ecosistema
La microfauna, el zooplancton y el bentos desempeñan funciones vitales en los acuarios marinos.
Contribuyen al ciclo de los nutrientes mediante la descomposición de los detritos y la bioturbación y, al mismo tiempo, sirven de alimento a una multitud de organismos diferentes, incluidos peces y corales.
Su presencia y su actividad como detritívoros/descomponedores son fundamentales para el equilibrio y la estabilidad del ecosistema.
A través de su actividad alimentaria y de la degradación de los detritos orgánicos, contribuyen indirectamente a mantener bajos los niveles de nutrientes como el nitrato y el fosfato, evitando la proliferación de algas indeseadas.
La biodiversidad del bentos y del zooplancton es crucial para un ecosistema estable.
Cada especie desempeña una función única y contribuye a la descomposición de los detritos, al control de las algas invasoras y al mantenimiento del equilibrio general.
Una buena variedad de especies garantiza que se mantengan las funciones vitales del ecosistema y se eviten desequilibrios perjudiciales.
Pero ¿de qué hablamos concretamente cuando utilizamos los términos microfauna, zooplancton o bentos?
En biología marina, los términos bentos, zooplancton y microfauna describen categorías de organismos acuáticos, cada una con dimensiones, características y funciones ecológicas específicas. Sin embargo, este tipo de clasificación ha generado cierta confusión en nuestro ámbito, con el uso de sinónimos o definiciones ambiguas. Antes de continuar, me gustaría resumirlo y simplificarlo: El sufijo -bentos indica que se habla de organismos (microfauna, meiofauna o macrofauna bentónicas) estrechamente ligados al fondo y a los sustratos.
Se hablará, por tanto, de macrobentos, meiobentos y microbentos.
El sufijo -plancton, en cambio, indica que se habla de organismos que viven en suspensión en la columna de agua, ya sea permanentemente o solo durante una fase de su vida.
Del mismo modo, podemos subdividirlos en macroplancton, meioplancton y microplancton.
Hablemos del bentos

El bentos está formado por el conjunto de organismos que viven en estrecha relación con el fondo de los ambientes acuáticos, tanto marinos como de agua dulce.
El número de especies animales clasificadas supera ampliamente el millón.
Estos organismos pueden ser fijos o móviles, y su distribución se ve influida por diversos factores ambientales, como la profundidad, la naturaleza del sustrato, la temperatura, la salinidad y la disponibilidad de oxígeno.
Pueden clasificarse según su tamaño en:
Macrobentos: Probablemente los más interesantes en nuestro ámbito, visibles a simple vista y, por definición, de más de 1,0 mm.
Esta clase comprende diversas especies, como moluscos, estrellas de mar, crustáceos, corales, equinodermos y poliquetos.
Son los verdaderos pilares de la estabilidad de nuestros sistemas.
Meiobentos: Organismos de entre 0,063 mm y 1,0 mm. Incluyen principalmente pequeños crustáceos como ostrácodos y copépodos, nematodos y foraminíferos
Microbentos: Organismos de menos de 63 micras, compuestos principalmente por protozoos y microorganismos.
Se pueden clasificar además según el nivel trófico y el nicho ecológico que ocupan.
Según sus hábitos alimentarios, pueden dividirse en:
detritívoros (fragmentadores, recolectores, colectores, según el tamaño de las partículas que consumen), filtradores, pastadores/raspadores (“grazers”) y, por último, depredadores.
Los hábitats bentónicos varían notablemente e incluyen fondos arenosos, rocosos y fangosos, así como ambientes coralinos.
Cada tipo de fondo alberga comunidades bentónicas diferentes, adaptadas a las condiciones ambientales específicas gracias a adaptaciones morfofuncionales particulares.
Los organismos bentónicos desempeñan funciones ecológicas fundamentales y son importantes tanto en la cadena alimentaria marina, al servir de alimento para muchos peces y otros organismos más grandes, como en el proceso de descomposición, contribuyendo al ciclo de nutrientes y a la eliminación de sedimentos.
El bentos también influye considerablemente en la química y la estructura física del fondo marino.
¿Y el zooplancton?

El zooplancton es un grupo amplio y heterogéneo de organismos animales de distintos tamaños que viven en suspensión en la columna de agua.
Esta categoría incluye una amplia variedad de especies, cada una con características y funciones ecológicas distintas.
A diferencia de los organismos bentónicos, que viven en estrecho contacto con los sustratos, el zooplancton pasa toda su vida (o parte de ella) en la columna de agua.
Su movilidad se ve influida por las corrientes marinas, y su distribución varía en función de factores como la temperatura, la salinidad del agua y la presencia de alimento o depredadores.
El zooplancton también puede dividirse en diferentes categorías, tanto en función de su tamaño como de las fases de vida o de sus hábitos alimentarios.
Aunque existen categorías particulares como el megaplacton o el femtoplancton, las de mayor interés en nuestro sector son, una vez más:
Macrozooplancton: comprende organismos más grandes, como algunos crustáceos, de entre 2 y 20 cm.
Mesozooplancton: este grupo comprende organismos cuyo tamaño varía entre 200 micras y 2 cm; aquí se incluye la mayoría del zooplancton típico de nuestra afición.
Entre ellos se encuentran: copépodos, misidáceos, anfípodos, larvas de crustáceos, moluscos y equinodermos, etc.
Microzooplancton: se trata de organismos de tamaño reducido (20-200 micras), la mayoría de los cuales son invisibles a simple vista. En esta categoría se incluyen varios protozoos ciliados y flagelados, algunos copépodos (en particular en las fases juveniles), los rotíferos, larvas y gametos de numerosos filos de organismos bentónicos.
Otra posible categorización está relacionada con el ciclo vital: se define como holoplancton cuando los organismos pasan toda su vida en la columna de agua y como meroplancton cuando se trata solo de una fase, generalmente la larvaria.
En cuanto a sus hábitos alimentarios, podemos dividirlos en fitoplanctívoros, detritívoros, filtradores y, por último, depredadores.
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