La vida secreta del arrecife: los roles del bentos y el zooplancton.
Capítulo segundo
Hábitat y adaptaciones

El zooplancton se encuentra en una amplia variedad de ambientes acuáticos, desde la superficie hasta las profundidades oceánicas. Para sobrevivir en estos distintos hábitats, el zooplancton ha desarrollado adaptaciones únicas, como mecanismos para regular la flotabilidad y sistemas sensoriales avanzados para buscar alimento o eludir a los depredadores.El zooplancton desempeña un papel fundamental en los ecosistemas acuáticos.
Es un componente clave de la cadena alimentaria marina, pero al mismo tiempo participa activamente en el ciclo de los nutrientes y tiene un impacto extremadamente significativo en la dinámica y la salud de los ecosistemas en los que vive.
Ahora que hemos puesto un poco de orden en las definiciones, analicemos el aspecto práctico.
La incorporación de fauna bentónica y zooplancton al sistema tiene como objetivo principalmente 3 objetivos fundamentales:
- Estrategias de control y lucha biológica contra las plagas
- Colonización de los sustratos y ocupación de nichos biológicos
- Eliminación de detritos y reducción de nutrientes
- Función alimentaria
Estrategias de control biológico en el acuario marino de arrecife: competencia y equilibrio ecológico.
La gestión natural de las plagas en un acuario marino de arrecife requiere un enfoque biológico cuidadoso, que aproveche las relaciones naturales entre distintas especies.
La presencia de organismos bentónicos específicos y del zooplancton puede ayudar significativamente a controlar y limitar el crecimiento de cianobacterias, agregados bacterianos y proliferaciones de algas indeseadas.
El pastoreo

En el contexto de la biología marina, el término «pastoreo» se refiere al acto de alimentarse por parte de organismos que consumen algas, microorganismos y biopelículas de algas y bacterias presentes en las superficies de los sustratos que colonizan.
Esta práctica es fundamental para mantener el equilibrio de los ecosistemas marinos y puede tener diversas implicaciones ecológicas y una gran influencia en la estructura de las comunidades acuáticas.
Gracias al «pastoreo», los organismos bentónicos que se alimentan de algas, como moluscos, crustáceos y equinodermos, mantienen limpios y aireados los sustratos sólidos, y controlan las poblaciones de algas, impidiendo su proliferación excesiva y eliminando constantemente las biopelículas de algas y bacterias que se forman sobre las rocas y la arena.
Este equilibrio evita la colonización excesiva de los sustratos por parte de algas indeseadas y microorganismos que forman biopelículas espesas, que de otro modo podrían asfixiar los corales y generar desequilibrios biológicos en el sistema.
Su acción evita, por tanto, que dominen algunas especies de algas, protozoos flagelados y bacterias de crecimiento excesivamente rápido, lo que permite una mayor biodiversidad y promueve la estabilidad del acuario.
El pastoreo también ayuda a que los ciclos de nutrientes se desarrollen correctamente en un ecosistema marino.
Los organismos que se alimentan de algas y biopelículas bacterianas contribuyen a descomponer esta materia y a reciclar sus nutrientes, poniéndolos a disposición de los demás organismos del ecosistema.
Colonización de los sustratos y ocupación de nichos biológicos

En el acuario marino de arrecife, la colonización de los sustratos y la ocupación adecuada de los nichos ecológicos son procesos fundamentales para garantizar la salud y la estabilidad del ecosistema.
La colonización eficaz de las rocas por parte de la fauna bentónica contrarresta activamente la presencia de películas de algas y agregados bacterianos.
Teniendo en cuenta que actualmente (y aún más en el futuro) muchos acuarios se montan con arena y rocas estériles, estos procesos adquieren una importancia todavía mayor.
Organismos como gusanos, pequeños crustáceos y otros invertebrados bentónicos desempeñan un papel crucial en la bioturbación y el transporte de nutrientes dentro de los sustratos.
Este proceso, absolutamente fundamental, mejora la aireación de los sustratos, la circulación de los nutrientes y previene la formación de zonas anóxicas peligrosas.
Del mismo modo, la colonización del sustrato y la ocupación de nichos ecológicos por parte de organismos beneficiosos son esenciales para combatir los organismos indeseados.
Una gran biodiversidad de organismos que ocupan distintos nichos ecológicos garantiza una mejor distribución de los recursos, un mejor control biológico y una mejor eliminación de los nutrientes orgánicos.
Además, la ocupación de nichos ecológicos específicos por parte de determinados organismos ayuda a controlar de forma natural la población de numerosas especies de algas y bacterias indeseadas, impidiéndoles proliferar en exceso y colonizar todo el sistema.
Un sustrato densamente colonizado proporciona un entorno más estable y resiliente, capaz de reaccionar mejor ante posibles desequilibrios.
Eliminación de detritos y reducción de nutrientes.
Como bien sabéis, uno de los aspectos más importantes en la gestión de un acuario marino de arrecife es el control de los nutrientes.
También aquí, una colonización adecuada de los sustratos es fundamental, sobre todo en las primeras fases del ciclo de los nutrientes, cuando los detritos orgánicos aún se encuentran en forma de residuos orgánicos.
El macro, el meso y el microbentos desempeñan un papel clave en esta fase del ciclo de los nutrientes.
Estos organismos descomponen los detritos orgánicos y los transforman en formas más simples y aprovechables por los demás habitantes del acuario.
Este proceso de descomposición es vital para los ciclos naturales de transformación de la materia orgánica y permite acelerar las primeras transformaciones, facilitando el trabajo posterior de las bacterias y del sistema de filtración.
El material orgánico particulado sólido es retenido y utilizado, en cambio, por los organismos filtradores y detritívoros.
Al alimentarse de partículas en suspensión y detritos, contribuyen activamente a transformar la biomasa en suspensión y reducen la presencia de residuos orgánicos en descomposición.
Estos organismos (entre los que encontramos esponjas, bivalvos, gusanos y muchos otros invertebrados) también son esenciales para reducir la carga de nutrientes presentes en el acuario antes de que se mineralicen y se transformen en nitratos y fosfatos.
Función alimentaria

Por último, aunque no menos importante, está la función alimentaria del bentos y el zooplancton.
Todos sabemos que los corales que habitualmente se alojan en nuestros sistemas pueden recurrir tanto a un metabolismo autótrofo (gracias a la simbiosis con las zooxantelas) como a uno heterótrofo, mediante la depredación del zooplancton.
En la naturaleza, cada noche los corales se encuentran inmersos en un baño rebosante de pequeños organismos planctónicos, con una densidad difícil de imaginar.
Esta «lluvia» de zooplancton en las aguas superficiales es un fenómeno natural conocido como migración vertical diurna, en el que enormes cantidades de zooplancton ascienden hacia la superficie al caer el sol.
En un acuario marino de arrecife, el zooplancton, el bentos y las larvas de organismos bentónicos desempeñan un papel alimentario similar al que tienen en la naturaleza, pues son excelentes fuentes de alimento tanto para los corales como para los peces.
El zooplancton constituye una fuente de alimento extremadamente rica en nutrientes para muchos habitantes del acuario.
Del mismo modo, muchos organismos bentónicos y, en particular, sus larvas son una parte esencial de la dieta de numerosos peces e invertebrados, tanto en la naturaleza como en un acuario de arrecife.
La presencia constante de zooplancton y larvas de organismos bentónicos ayuda a reproducir las dinámicas del entorno natural, proporcionando a los organismos una dieta variada y completa.
Esta biodiversidad también ayuda a satisfacer las diversas necesidades alimentarias de especies particulares, favoreciendo el crecimiento y la resistencia tanto de las colonias de coral como de los organismos planctívoros con hábitos alimentarios particulares, como pequeños gobios, signátidos o callionímidos.
