El refugio: aspectos técnicos y montaje.

El refugio: aspectos técnicos y montaje.

Un refugio es una sección separada del acuario que funciona tanto como componente del sistema de filtrado como una especie de “reserva natural” de organismos bentónicos y planctónicos útiles.


Generalmente se trata de una sección específica del sump o de un pequeño acuario “satélite”, montado de manera que ofrezca una zona protegida de los depredadores, con las mejores condiciones para proliferar y una abundancia de sustratos adecuados para los distintos organismos bentónicos que lo colonizarán.

Esta zona, además de proporcionar un hábitat seguro para los organismos más vulnerables y útiles que podrían verse perturbados en el entorno principal del acuario, sirve para varios propósitos, entre los cuales son fundamentales:

  • El fomento de la biodiversidad

  • L’establecimiento de la comunidad de algas

  • La reducción de los nutrientes disueltos y las partículas orgánicas en suspensión

  • La filtración biológicaLa producción de alimento vivo



Montaje

Los refugios pueden montarse de distintas maneras, según las necesidades.
Se pueden variar el tipo de sustratos y su grosor, la iluminación, la circulación del agua y la población de algas, pero intentaremos describir un sistema relativamente estándar, con un buen equilibrio de todos los componentes y que permita albergar una gran variedad de macroalgas y organismos bentónicos.

El equipamiento técnico de un refugio es claramente mínimo y, por lo general, se reduce a una cubeta de vidrio o plástico, la iluminación y la calefacción (en los sistemas “satélite”).
El movimiento generalmente es muy reducido y, para proteger a los organismos que lo habitan, no se recomienda instalar bombas de circulación (salvo en casos particulares).
El flujo de agua está garantizado por una pequeña bomba específica o por caída, según la ubicación.

En cuanto a la iluminación, si abordáramos el tema con un enfoque meticuloso y científico, el artículo se complicaría bastante, sin ninguna utilidad práctica real.
Para simplificar en exceso un tema extremadamente amplio, relacionado con un sector (la iluminación LED) en continua y rapidísima transformación, me limitaré a daros algunos ejemplos prácticos.

Para un hipotético refugio de 30 x 30 x 30 (h), podríamos considerar utilizar una sencilla pantalla LED de 30-40 W, de luz blanca natural de 4500-6500 °K.
A quienes prefieren trabajar con las «fitostimulantes», reduciendo la potencia pero aumentando los PAR disponibles, les recomiendo elegir equipos fiables y proveedores de confianza.
En el caso de los diodos de alta calidad, al trabajar con espectros específicos, la potencia puede reducirse fácilmente a la mitad.

Por desgracia, las enormes diferencias entre las distintas tecnologías de iluminación disponibles actualmente no me permiten darles información más detallada sin escribir un tratado que probablemente quedará obsoleto dentro de unos años.

 

Sustratos blandos

La elección de los sustratos blandos (arena y fangos), sus características técnicas y su grosor dependen de los objetivos específicos que queramos alcanzar.
Estos parámetros pueden modificarse para adaptarlos mejor a las necesidades del sistema, dentro de ciertos límites.

Por lo general, recomendamos montar el refugio con la técnica SSB, es decir, con una capa de aragonita oolítica fina, con una granulometría «sugar» mixta de entre 500 um y 2 mm, y un grosor medio de 4 cm.
Este tipo de montaje es el más sencillo y «universal».

En las técnicas avanzadas, pueden utilizarse distintos sustratos dentro del mismo refugio y variar los espesores (también con ayuda de un RDSB): según lo que utilicemos, favoreceremos más a un tipo de organismo que a otro.
Calcita en gránulos, perlas o escamas, micronizada o de tamaño azúcar, fangos arcillosos o calcáreos, maërl y conchas, (…) los sustratos que pueden utilizarse con éxito son numerosísimos.

En ese caso, nuestro consejo es diseñar el sistema con mucho cuidado y variar siempre la granulometría de los sustratos tanto a lo largo del grosor del SSB como en las distintas zonas del refugio.
Cuanta más variedad de zonas y sustratos ofrezcamos, mayor será la capacidad del sistema para albergar una gran biodiversidad.

 

Sustratos sólidos

También en el caso de los sustratos sólidos, la elección del tipo, la cantidad y la disposición dependerá de nuestros objetivos.
Si queremos potenciar la capacidad de nitrificación y desnitrificación del sistema, optaremos por sustratos más adecuados para la colonización bacteriana y de la microfauna.
Si, por otro lado, queremos potenciar la capacidad del sistema para producir organismos bentónicos y mejorar la eliminación de residuos orgánicos y partículas orgánicas, optaremos por sustratos más adecuados para la colonización de pequeños gusanos detritívoros, gammarus y anfípodos, como rocas o refugios específicos.

Generalmente desaconsejamos añadir demasiados sustratos duros no específicos por numerosos motivos, pero principalmente para no limitar el espacio para las macroalgas, que servirán tanto de sustrato para los organismos asociados como de componente esencial para reducir los nutrientes.


Sustratos específicos

Desde hace algunos años han aparecido en el mercado refugios para el bentos y sustratos específicos para la colonización por parte de la mesofauna bentónica.
Estos sustratos suelen estar hechos de material plástico o cerámico.
Se trata de estructuras en forma de panal que aumentan exponencialmente las superficies disponibles para la colonización y permiten potenciar enormemente la eficacia del sistema.


Población

En el montaje de un refugio en un acuario marino de arrecife, la elección de los organismos que lo habitarán es crucial para su éxito.
Las especies beneficiosas se dividen en varios grupos, cada uno con funciones ecológicas específicas y beneficios para el sistema.

 

Especies beneficiosas

Crustáceos detritívoros:
Estos pequeños organismos, como los anfípodos, los misidáceos y los isópodos, desempeñan un papel clave en el proceso de descomposición de los detritos orgánicos. Son fundamentales para mantener limpios los sustratos y reducir la acumulación de materia orgánica en descomposición.


Poliquetos y anélidos:
Los pequeños gusanos poliquetos o anélidos son extremadamente eficientes en el proceso de bioturbación y contribuyen a mantener aireados los sustratos y a prevenir la formación de zonas anóxicas. Además, muchos poliquetos son útiles para controlar las algas, las partículas en suspensión, los restos de comida y los detritos orgánicos.
Copépodos: Estos pequeños crustáceos planctónicos son importantes tanto como fuente de alimento para peces y corales como por su papel en el control de las microalgas. También contribuyen al ciclo de los nutrientes al degradar los detritos orgánicos.



Moluscos:
Los pequeños gasterópodos bentónicos de los géneros Stomatella, Euplica, Peringia o Collonista son extremadamente eficaces para controlar las algas y limpiar las superficies.
Su actividad de pastoreo ayuda a mantener limpios los sustratos, limitando el crecimiento de algas indeseadas. Los moluscos bivalvos también son extremadamente útiles gracias a su producción frecuente y abundante de gametos y a su capacidad para filtrar el agua, lo que contribuye a reducir la presencia de partículas en suspensión.


Equinodermos pequeños:
Algunos erizos, ofiuras y otros equinodermos pequeños contribuyen a limpiar las superficies y a la bioturbación del sustrato, ayudando a prevenir la formación de zonas anóxicas.
Su actividad ayuda a reducir los detritos orgánicos y a mantener el equilibrio ecológico del sistema.

 

Especies dañinas

Si bien la presencia de algunas especies en el refugio es deseable e indica la estabilidad del sistema, debe evitarse la presencia de ciertos organismos.

Los organismos oportunistas y de crecimiento demasiado rápido pueden convertirse rápidamente en invasores, desplazar a las especies beneficiosas y alterar el equilibrio ecológico del refugio.
A esta categoría pertenecen algunos radiolarios, ciertos tipos de planarias y otros platelmintos, algunos eunicidos o nereidos depredadores.

Depredadores:
No se recomienda introducir depredadores u otros organismos planctívoros o que se alimenten de bentos durante períodos prolongados.
Las especies depredadoras, como gran parte de los camarones, cangrejos o cangrejos ermitaños, pueden reducir considerablemente la población de organismos beneficiosos en el refugio y provocar un desequilibrio en el sistema.
Lo mismo ocurre con la gran mayoría de los peces y los corales.

Microorganismos infestantes:
Algunos microorganismos (como ciertos cianobacterias o dinoflagelados) pueden producir sustancias nocivas o alterar significativamente los parámetros químicos del agua, como el pH o los niveles de nutrientes, y comprometer la salud de todo el sistema.


Tiempos de colonización

La colonización completa puede tardar varias semanas o meses, según las condiciones del acuario y la biodiversidad introducida.
Por lo general, en un sistema adecuado, se observa una colonización completa de los sustratos en un período de entre 30 y 60 días
Este tiempo de latencia puede reducirse considerablemente añadiendo abundantes inóculos de sustratos maduros, fauna bentónica y zooplancton.

 

Alimentación

En las primeras etapas de colonización del sistema, puede ser útil añadir alimentos específicos (liofilizados, concentrados de fitoplancton o microalgas vivas) para mejorar el rendimiento reproductivo de la microfauna y facilitar que aumente su población.
Por lo general, una vez que el refugio alcanza su funcionamiento óptimo, ya no se añade ningún alimento adicional.
Los organismos que lo colonizan se alimentan de microalgas, detritos orgánicos, biopelícula y restos de comida, por lo que requieren pocas aportaciones de alimento, salvo que haya necesidades específicas.


Limpieza y mantenimiento

La limpieza debe ser mínima para no alterar el equilibrio biológico.
Recomendamos limitarse a la poda, con la eliminación periódica del exceso de algas y el control de las especies invasoras.
La eliminación del exceso de detritos generalmente se realiza una vez al año y solo cuando su presencia puede resultar problemática.


Cita para la segunda parte del artículo:
“Macroalgas: elección, selección y cuidado”

¡¡No se lo pierdan!!!

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